Ensayo general (militar, por supuesto)

Por prccanarias


No, si la jugada ha estado bien pensada. Acorralado por la crisis económica, por la quiebra real de los bancos españoles, cada día más difícil de disimular, por el Banco Central Europeo que se niega a comprar deuda española, por los papeles de Wikileaks que le desenmascara como un gobierno títere y servil con una potencia extranjera (y, de paso, desenmascara el circo de la “justicia” y de la “democracia” en España), acosado por una monarquía marroquí que lo tiene cogido por Ceuta y Melilla, con unas previsiones electorales catastróficas, el gobierno de Zapatero tenía que dar un golpe de efecto.
Y vaya que sí dio el “golpe”. El mismo viernes que se iniciaba el puente más largo del año, va y no sólo privatiza los aeropuertos, sino que incrementa unilateralmente la jornada laboral de un colectivo, los controladores, a los que previamente se ha estigmatizado por cobrar altos sueldos. Hasta las horas sindicales son eliminadas. Y eso que ya le habían reducido un tercio sus salarios. La cosa está tan pensada, que en el mismo decreto ya se preveía su militarización. Y los controladores, como era previsible, cayeron en la provocación.
Da igual que sus altos sueldos (por los que, con el impagable auxilio de la prensa capitalista, se les había convertido en auténticos engendros de Satanás) se los pague un gobierno que no ha querido solucionar el libre acceso a la profesión. Da igual que se salte de forma unilateral lo pactado pocos meses antes. La furia justiciera del “mano dura” es jaleada para regocijo de quienes ven mejorada así su imagen electoral y consiguen dar la sensación de “firmeza”.
Ya se sabe: “el gobierno no va a ceder al chantaje”. Al chantaje de los controladores, se entiende. Al chantaje de EEUU, al chantaje de los dueños de los bancos (alias “los mercados”), al chantaje de los grandes monopolios, a esos sí que se cede, incluso con entusiasmo. Los 250.000 pasajeros de avión deben ser defendidos a toda costa. Militarización, Estado de Alarma, trabajos forzados vigilados por la autoridad militar y por la guardia civil, despidos, cárcel, lo que sea.
En cambio los cinco millones de parados no tienen quién los defiendan. Ni el medio millón de ellos a los que se quita la miseria última de los 426 euros. Y que se anden con ojo si no quieren que, encima, se les aplique el Código Penal Militar. Vuelven los tiempos del ordeno y mando. Se acabaron las “mariconadas”, que la cosa se va a poner cada vez más fea y lo mismo a los desgraciados les da por subírsenos a las barbas.
Hasta el momento les va saliendo bien. Bien electoralmente y estupendamente como entrenamiento para el futuro. Apoyo general a la militarización de huelguistas, incluido el del sector “progre”. Y el de los sindicatos reformistas mayoritarios. El ensayo es todo un éxito. Y claro, todo huelguista en un “servicio público esencial” (y qué sector de la economía no lo es) militarizado si se atreve a resollar porque le amplíen la jornada, le bajen el sueldo o le hagan cualquier otra perrería. Prietas las filas, recias, marciales, que aquí lo que hace falta es trabajar más y cobrar menos. Se acabó la fiesta, que la que se barrunta es tremenda.
¡Derecha, derecha, derecha! ¡De frente, marchen!

Lo controladores y el caos


Quítame todos los derechos que tengo... ¡pero no me toques mi viaje de puente!
El gobierno aprueba medidas "fascistas" para acabar con la huelga de los controladores. La ciudadanía da una lección de alienación capitalista a su máxima potencia. Esas tenemos.
Pedro Antonio Honrubia Hurtado | Para Kaos en la Red | Hoy a las 11:08
www.kaosenlared.net/noticia/quitame-todos-derechos-tengo-pero-no-toques-viaje-puente

España es un estado abiertamente fascista. Había pocas dudas al respecto, pero todas han quedado resueltas ya. El tiempo record en que el gobierno, vía aprobación real, ha militarizado todo un sector económico ante la huelga de un grupo de trabajadores/as, sólo es posible en un estado que no cumple con los mínimos requeridos para ser, si quiera, una democracia de baja intensidad. Que un grupo de policías y Guardias Civiles irrumpiese amenazadoramente en el lugar donde los trabajadores en Huelga estaban realizando una reunión sindical, simplemente es una muestra más de lo dicho.
La decisión gubernamental de militarizar el espacio aéreo español, siembra un precedente sumamente preocupante para los intereses de la clase trabajadora en su conjunto. Ya amenazaron con hacer algo similar cuando la reciente Huelga “salvaje” de los trabajadores/as del metro de Madrid. Ahora, simplemente, lo han hecho. Cualquier huelga que toque los cojones a los intereses de estado, es decir, a los intereses de la patronal española, podrá ser atacada a partir de ahora sin ninguna piedad. Militares, policías y guardias civiles se encargarán de ello. Sólo hace falta un Consejo de ministros, más una firmita del Rey. Eso es lo que hay, y, lo peor, es lo que habrá de aquí en adelante cada vez con menos vergüenza.
Amenazan incluso con juzgar a los controladores aéreos por el delito de “sedición”. Hablan de despidos masivos y de ataque sin contemplaciones contra los causantes y responsables del “caos” en el que se ha instalado el territorio español desde ayer a las cinco de la tarde. Repiten mucho, por cierto, la palabra caos. Tanto que, como no podría ser de otra manera, la aborregada ciudadanía llega a creérselo. Fundamental para que las clases trabajadoras se pongan del lado del gobierno en sus medidas fascistas. El golpe militar de 1936 también venía a sacar a España del caos. Eso decían.
Así, pues, la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas apoyan las decisiones del gobierno. Otros muchos/as andan escandalizados porque no podrán hacer ese viaje de puente que tenían organizado a Londres, París o Praga. ¡Menudo quilombo!
Solidaridad con los afectados, escriben muchos en los foros de medios como Público o El País, por hablar únicamente de los medios que se consideran con un núcleo de lectores “progresistas”. En los de la derecha tradicional, ni hablamos. El controlador huele a azufre.
¿Solidaridad con qué?, ¿solidaridad con quién no podrá hacer su viaje de puente? Vamos, vamos, que me da la risa. Con la que está cayendo en España y resulta que la ciudadanía se escandaliza e indigna de forma masiva porque un grupo de trabajadores deciden hacer una huelga y paralizar el espacio aéreo español.
No hay escándalo ni indignación, sin embargo, ante la retirada del subsidio de los 426 euros, ni ante la privatización, precisamente, del 49% de los principales y más rentables aeropuertos del estado español, o de esa gallina de los huevos de oro que son las loterías. No hay escándalo ni indignación por esa reforma laboral que pondrá nuestro despido en bandeja de plata a los empresarios sin escrúpulos, esa reforma de las pensiones que nos hará tener que trabajar hasta los sesenta y siete años, la bajada de sueldo de los funcionarios, esas cantidades ingentes de dinero que se han regalado a los bancos y cajas, o esa ley hipotecaria abusiva que trata al deudor poco menos que como a un delincuente.
Esta es la mayor muestra de alienación capitalista que los ciudadanos del estado español han dado en mucho tiempo, y ya es mucho decir. Incapaces de mover un dedo ante el brutal ataque neoliberal que venimos sufriendo en los últimos meses, salvo esa tímida y timorata Huelga General, resulta ahora que el no poder recibir turistas extranjeros por unos días, o el no poder hacer ese viajecito de puente que teníamos planeado, es asumido casi como si del fin del mundo se tratase. Con olas de indignación masivas, que han llamado incluso al linchamiento de los controladores en Huelga.
En fin, no está del todo mal que ocurran estas cosas para que vayan cayendo las pocas máscaras que quedan ya en esta farsa que llaman España. De ayer a hoy han caído dos muy importantes. El estado se ha mostrado en su más íntima naturaleza fascista. Los ciudadanos, bueno, mejor dicho, esas masas de robots alienados que comen, duermen, follan, trabajan y consumen, también han demostrado que están para lo que se les mande. Se puede hacer con ellos/as lo que se quiera, por muy ultrajante que sea, que ellos/as sólo se indignarán si alguien se atreve a poner en riesgo su viaje de puente o cualquier actividad cuasi burguesa por el estilo que les afecte directamente.
Ya me puede usted quitar todos los derechos sociales y laborales que quiera, pero, eso sí, ni se le ocurra tocarme mi viaje de puente. Alienación capitalista elevada a su máxima potencia. Y el fascismo que crece y se hace cada vez más fuerte. Normal, con este panorama, quién puede esperar otra cosa...

Un nudo en la garganta


La ventana dejó pasar la luz de aquel amanecer y descubrió que ya no estaba.
Para ser sincero, diré que no se molestó, que no sintió nada especial.
Repitió la rutina diaria, café, cigarro, baño...
Cuando el reloj marcaba las dos descubrió que quien se había marchado era él.
Para ser sincero, diré que no se molestó, que no sintió nada especial.
Repitió la rutina diaria, cerveza, almuerzo, café, cigarro, siesta...
La ventana se cerró ocultando la luna a su mirada y descubrió el frío en las manos del forense.
Para ser sincero, diré que no se molestó, diré que era libre.

Carta de un antiguo camarada


Carta de un antiguo camarada en apuros a causa de los datos demoscópicos. Cada cuatro años y desde hace veinte me envía una misiva con parecidos propósitos y esta vez quiero hacer partícipe de ella a mis verdaderos amigos.
Amigo:
Ante todo, quiero darte las gracias por todo lo que me has dado; por tu compañía, tu apoyo, tu comprensión y presencia. Por brindarme la oportunidad de tener a mi lado a alguien como tú, en quien confiar, con quien divertirme, con quién soñar... ¿Recuerdas cuándo soñábamos juntos con la revolución?
Te pido perdón por todo lo que yo haya podido hacerte, por no ser tan buen amigo como tú; por haber faltado alguna vez en lealtad, ayuda, comprensión o apoyo. En verdad me arrepiento de todos los errores que hayan mermado mucho o poco nuestra amistad, y ten por seguro que fueron inconscientes... ya sabes el pragmatismo por un lado y la hipoteca del chalet por otro nos distanciaron.
Tú fuiste siempre algo importante y especial para mí .Y lo sigues siendo. Formas parte de mi vida; de mis pensamientos, sentimientos, decisiones y emociones... No podría quedarte alguna duda de lo que significas para mí ni de tu lugar en mi ser. Sé que tú me comprendes y sé que no vas a permitir que pierda mi posición.
Mi cariño por ti es muy grande, y además has sabido ganártelo a pulso con tu especial forma de ser y de entregar tu amistad. Por eso, no a cualquiera le hago llamar "mi amigo" o lo quiero como tal y sé que de alguna manera tu tampoco lo haces... nuestra amistad siempre estará por encima de pueriles sueños de juventud.
Tal vez algunas veces ocultes tus sentimientos, por temor al rechazo o a no ser correspondido o escuchado. Sin embargo, sé que conmigo al igual que con todos los demás eres sincero y con las mejores intenciones de no lastimar a nadie, nunca has osado repudiarme por el simple hecho de haberte dejado solo con tus sueños ingenuos, de solidaridad, justicia y esas memeces que no cotizan en el parque.
Hemos pasado por tantas cosas juntos, buenas y malas, que ya nos conocemos perfectamente. Por eso nuestra amistad crece y se hace más fuerte día con día al igual que nuestra unión a pesar de la distancia y de nuestras diferencias de clase. Yo un inversor de éxito y un handicap 21 mientras tú te levantas día a día para mejorar la productividad de la empresa con el sudor de tu frente ¡¡Cuánta alegría me da que así sea!!
Espero que si cambias, sea con plena convicción y siempre para tu bien y el mío, aunque sabes que tienes toda mi aceptación y apoyo... no te dejes vencer por los sufrimientos, por los cantos de sirena de esa panda de anti-sistema que pretenden lavarte el cerebro, de ti dependerá hacia donde te lleva ese cambio. No te dejes amedrentar por la crisis y deja de pensar en esos cinco millones de vagos, ellos son necesarios para que nuestra economía alcance los niveles de excelencia del mundo desarrollado...
Te quiero y quiero que seas muy feliz porque lo mereces, si deseas que comparta no solo esa felicidad contigo, sino todos los instantes de tu vida; aquí estoy y aquí estaré siempre. Tú lo sabes... Pero es el momento de que me prestes todo tu apoyo ya sabes que me presento a las elecciones en las listas del partido que me abrió las puertas de la casa común, este partido de apoyo a los emprendedores que como yo hemos sabido sacar provecho de las oportunidades... ¿Recuerdas aquel viejo sindicalista al que sustituí? Pues era un perdedor, no supo ganarse la confianza del patrón.
No me despido, ya sabes que faltan apenas seis meses para volver a vernos...
Sinceramente: Tu amigo.
PD.: No olvides que si nosotros no ganamos volverá la derechona, y eso a ti seguro que no te gusta.

La unidad de la izquierda va


La unidad de la izquierda va

Por prccanarias
Los acontecimientos se precipitan. Tras la contrarreforma laboral, ya camina la contrarreforma de las pensiones. La crisis capitalista se agudiza en los países imperialistas europeos. Y crece entre las bases de la izquierda la necesidad de tener una alternativa, un instrumento político unitario capaz de meter palanca entre las dos grandes maquinarias electorales del Estado español, o de las tres en el caso de Canarias.
A nadie con dos dedos de frente se le oculta que toda la acción de los distintos y dispersos destacamentos de la izquierda anticapitalista pasa desapercibida para la inmensa mayoría de las trabajadoras y trabajadores, para el conjunto del pueblo. Dispersos y divididos, de uno en uno nada pintamos en un feroz escenario político donde no se cuestiona el poder de la clase dominante, que controla partidos políticos, instituciones públicas y medios de comunicación.
Es fácil de entender que, sin un amplio Frente de toda la izquierda anticapitalista, la clase obrera seguirá desarmada frente al embate de la oligarquía financiera imperialista y su arremetida de sobreexplotación salvaje. De hecho, ya nadie se atreve a defender abiertamente posiciones sectarias y, al menos, todos hablan de unidad, aunque sea de dientes para afuera.
En ese sentido, podemos considerar que la primera fase de nuestra ofensiva por la unidad ha conseguido sus objetivos. Pero, como ya habíamos alertado desde que iniciamos esta campaña hace año y medio, siguen existiendo dificultades. Vivimos uno de esos momentos en que las viejas concepciones, los viejos estilos y los viejos métodos no terminan de desaparecer, y los nuevos aún no han alcanzado la madurez suficiente para imponerse.
Y lo comprendemos. Por mucho que la crisis agónica del imperialismo haya impuesto su realidad de forma aplastante, no es fácilrevolucionarse, dejar atrás las viejas formas en las que nos habíamos instalado, las viejas relaciones entre los grupos de izquierda, los viejos sectarismos, las heridas sin restañar, un cierto acomodo y la resignación a la espera de “mejores tiempos”.
Y muchos dirigentes de la izquierda sueñan. En el fondo echan de menos la militancia relativamente tranquila de las décadas anteriores. Siguen confiando en los modos y las maneras que les habían permitido sobrevivir hasta ahora. Viven la creciente marea unitaria como un doloroso incordio al que tratan de dar la respuesta que menos incomodidad les produzca.
Y sueñan. Unos sueñan con que la debacle electoral del PSOE los va a convertir, sin despeinarse, en una gran fuerza política parlamentaria. No se oponen abiertamente a la unidad, pero tampoco es que la consideren necesaria.
Otros sueñan con evitarse la “molestia” de los partidos políticos y convertir la unidad en una mera amalgama de individualidades en torno a un líder promisorio, todo ello revestido de “movimientos sociales”, eufemismo que lo mismo sirve para un roto que para un descosido.
Y los hay que sueñan con ser los más importantes de su calle, dispuestos a disputar en número de votos con el Partido de la Marihuana, pero evitando el “mal trago” de tener que negociar con los que considera sus competidores en el mercado político. Su lema es: “unidad sí, vale, pero sin éste, sin aquél, sin este otro…”
Una parte de estos compañeros irán evolucionando y comprendiendo las nuevas necesidades. Otros, en cambio y por desgracia, quedarán en la cuneta de la historia. Así es la vida, y no todo el mundo es capaz de estar a la altura que los tiempos demandan.
Pero mientras siguen soñando en que van a poder seguir en sus trece, la realidad se viene encima como una apisonadora. Quién no cambie de verdad, quién no apueste decidida y sinceramente por la unidad, haciendo todo lo posible por imponerla, será barrido del escenario. Ya es imposible seguir representando la misma tragicomedia. Ni el enemigo de clase, por un lado, ni la irrefenable presión de las mujeres y los hombres de izquierda lo van a permitir.
Y somos precisamente los comunistas los que tenemos que dar ejemplo y ponernos en cabeza de este imprescindible proceso unitario, siendo los más decididos, los más generosos, los más empecinados. Y haciendo avanzar de forma resuelta nuestro propio proceso de unificación.
Porque, tarde más o tarde menos, la unidad de la izquierda va, de todas maneras va.
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