Carta de una maestra de vacaciones, pero con un ojo abierto


Por Mararia
Ya, por fin, el día esperado.
Atrás queda un largo curso en el que hemos sufrido, en carne propia y ajena, el tremendo vapuleo al que Banca y bancos, políticas y políticos nos han sometido.
En el horizonte nuevas medidas que marcarán, todavía más si cabe, las enormes desigualdades fruto del mal llamado estado de bienestar en el que nos hicieron creer que vivíamos y por el que ahora tenemos que pagar y, “con carácter retroactivo”.
Empiezan períodos de lucha para todos los que sentimos que una enseñanza pública o una sanidad pública legitima el principio de igualdad de oportunidades y evita la exclusión social.

Cuando todos estemos delante del televisor viendo la final de la Eurocopa; en el chiringuito de turno tomándonos la cervecita o en las terminales de los aeropuertos con nuestras maletas, no estaremos pensando en primas, ni rescates, ni recortes. Así nos han ido adiestrando.

Cuando volvamos del merecido descanso que aún nos dejan, nos encontraremos con aulas masificadas, con menos recursos; alumnos de 1ª, 2ª y tercera, en relación a si tienen o no ingresos sus familias para costear comedores, transportes, libros, materiales, matrículas. Más horas de trabajo, menos sueldo.
Menos médicos. Menos medicamentos. Copagos...

El juego consiste en implementar la privatización del sistema educativo y sanitario invirtiendo cada vez menos recursos en lo público y potenciando cada vez más lo privado. Dinero para la empresa, miseria para el trabajador.

Ahora a coger fuerzas. Tenemos que demostrar que nuestra solidaridad es con el indefenso y nuestro compromiso con los de nuestra clase.
“Queda prohibido no sonreír a los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños”.
Pablo Neruda

 
Felices vacaciones “compis”
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