[Entrevista] Juan Rafael Lorenzo Secretario Político del Comité Nacional del Partido Comunista del Pueblo Canario y Director de Propuesta Comunista (revista del PCPE) 1ª Parte

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Tribuna Comunista: Comenzamos esta entrevista con un artículo de un columnista editado recientemente por el periódico El Mundo:

“Sobra el 40% de los funcionarios, pero no sólo por la crisis, sino porque un Estado no puede ser esta demencial maquinaria de burócratas. Ni los maestros ni los médicos tienen que ser funcionarios, ni que la Sanidad y la Educación sean servicios universales significa que la red que los provee tenga que ser pública. Sobran 15 autonomías, con sus 15 parlamentos y sus 15.000 cargos duplicados.”
Salvador Sostres. Un Estado moderno

Estamos asistiendo a un ataque global, sin precedentes, a la médula espinal de los derechos que la clase trabajadora ha venido conquistando durante decenios, por parte del sistema neoliberal capitalista. ¿Donde sitúa el PCPC los límites de estos, o vienen a por todo y a por todos?

Juan Rafael Lorenzo: El análisis sobre el que trabaja el Partido Comunista del Pueblo Canario es que estamos en una crisis estructural del capitalismo, una crisis profunda, la más profunda que ha padecido el capitalismo a lo largo de su historia, de una magnitud y una profundidad tal que requerirá, para la sobrevivencia del capitalismo, que el capital haga una expropiación extra de la clase obrera, de los sectores populares; de los sectores autónomos; pequeñas empresas; la pequeña burguesía; estamos ante una crisis de caballo, en la que la tasa de ganancia desciende inexorable e inevitablemente. Es el gran problema que tiene hoy el capitalismo, crece la composición orgánica del capital, y, por tanto, la reproducción ampliada del capital queda cortocircuitada, y al capitalismo no le queda más remedio que profundizar todas las medidas de explotación de la clase obrera; aumentar aceleradamente la explotación de la clase obrera, reducir drásticamente la parte del excedente que durante unos decenios destinó a tener a la clase obrera contenta, por decirlo así, eso que se ha llamado el estado del bienestar.

El estado del bienestar es historia; historia en el sentido que es pasado y en el sentido que, dentro del capitalismo, también es irrecuperable. Con la correlación de fuerzas que hoy existe en el planeta entre las fuerzas del capital y las fuerzas de la clase obrera, vamos a una polarización extrema de los intereses antagónicos de ambas clases, de la oligarquía capitalista y de la clase obrera, tanto en el plano internacional como en el plano de cada uno de los estados; y, en esa extrema polarización, los comunistas entendemos y analizamos que hay dos salidas: la salida capitalista, que es más explotación, menos salario, menos trabajo, menos servicios públicos, menos protección social (por tanto, mayor acumulación de plusvalía en manos del capital, mayor transferencia de plusvalía hacia el capital); y la salida revolucionaria, que es la salida de la revolución socialista, la revolución obrera, con el paso imprescindible en esa revolución, que es expropiar a los expropiadores; o sea, convertir en propiedad social todos los sectores estratégicos de la economía, desde la banca a las grandes empresas, transportes, todos los mecanismos de distribución, las grandes redes de comercialización, la energía, etc.
Entendemos que hoy la crisis del capitalismo aboca a esa disyuntiva: o más capitalismo (o sea, más explotación) o revolución socialista. Creemos que no vivimos una época que admita los términos medios. La lucha, hoy, de la clase obrera y de su partido revolucionario tiene que ser una lucha por la revolución socialista, desde la reivindicación más inmediata hasta la hasta la reivindicación a mediano plazo, todo tiene que inscribirse dentro del marco general de la lucha por la revolución socialista, por arrebatar el poder al capital.

TC: En Canarias, las cifras son realmente escandalosas: 33% de paro; 2.193 desahucios en el primer trimestre; 18% de los hogares canarios tienen a todos sus miembros en paro; 41% de paro juvenil; Una pensión media 52,14 € por debajo de la estatal; la cesta de la compra 100/148 € más cara del Estado. ¿Tienen músculo suficiente los movimientos sociales y la izquierda alternativa canaria para contrarrestar estos envites de este sistema?

JRL: Esos datos que tu expones conectan con esa primera respuesta que te di y con cuál es el marco general en el que hoy se desarrolla la lucha de clases, en el que se dirime la contradicción entre capital y trabajo. Ese mismo artículo que citabas al principio de la entrevista, expone con claridad cuáles son las intenciones, cuál es la voluntad y cuál es el deseo del gran capital, que es el achicamiento absoluto del estado, y esto quiere decir el empobrecimiento de las grandes mayorías, y empeoramiento brutal de sus condiciones de vida en Canarias; eso se traduce en unas estadísticas que muestran un deterioro pavoroso de la situación social. Como partido, hemos puesto en marcha una iniciativa que la hemos llamado “La Infancia, Lo Primero; Comedores Escolares Gratuitos” como un mecanismo de respuesta a esa situación de devastación social que la crisis está provocando en Canarias; una iniciativa que la hemos compartido con aquellas organizaciones que han querido sumarse, organizaciones progresistas, sociales, políticas y sindicales, colocando el tema encima de la mesa y dándole amplitud social, y que, a la vuelta de las vacaciones escolares, retomaremos para obligar a intervenir presupuestariamente al Gobierno de Canarias en una situación en la que miles y miles de niños en las islas, en estos momentos, pasan hambre (y hay que decirlo así, hay que decir que cuando hay niños que comen una vez al día, y malamente, eso es pasar hambre, eso hay que llamarlo por su nombre). Las estadísticas nos revelan, por tanto, una situación muy dura, y, al mismo tiempo, nos están hablando de que en Canarias existe una aplastante mayoría social que es clase obrera, que es asalariada, que son sectores populares que viven de la venta de su fuerza de trabajo, o que viven directamente de su trabajo, sin explotar a nadie, sin explotar fuerza de trabajo; por tanto, digamos que hay una base social suficiente, amplísima, la más amplia que ha habido nunca en Canarias, para desarrollar un proyecto revolucionario (que históricamente lo hemos resumido en la consigna “Canarias libre y socialista” y que se liga a la lucha de Pueblo Canario Unido y Unión del Pueblo Canario); la musculación de esa inmensa masa social (que objetivamente está interesada en un cambio de sistema social) se la tiene que dar un programa adecuado, una estrategia correcta y una táctica acertada; somos más, como se dice ahora en determinados ambientes, incluso en algunas consignas. Ciertamente, somos más, somos muchísimos más, nunca antes había habido una masa asalariada y trabajadora en Canarias como la que existe hoy, y lo que se necesita para que esa masa se convierta en una fuerza social y política, en condiciones de tumbar el sistema capitalista y abrirle camino a un sistema social alternativo (que nosotros lo llamamos sistema socialista hacia el comunismo), lo que necesita es eso: un programa orientado a acabar con ese sistema, una estrategia trazada con esa finalidad -tumbar ese sistema- y una táctica para la unidad, la lucha y la solidaridad de todos esos sectores sociales. Ahí es donde creemos que está la musculación del movimiento social y el movimiento revolucionario en Canarias.

TC: El PP y sus políticas no han llegado solas. ¿Hasta dónde la corresponsabilidad invigilando de los sindicatos y de la izquierda reformista (con respecto a su militancia y preparación de cuadros) en la ascensión de las políticas reformistas neoliberales?

JRL: Lo que sucede hoy sería incomprensible sin echar un vistazo a la transición española: lo que sucedió en la década de los 70 marca a fuego la situación que está sucediendo hoy. La renuncia por el Partido Comunista de España a la estrategia revolucionaria en los años 70 y su política de consenso con el tardofranquismo y los sectores de la burguesía más esclarecidos, llevó al desgajamiento y liquidación del Partido Comunista de España, a convertirlo en su mínima expresión, y a la liquidación de toda la constelación de organizaciones sindicales y populares que, en torno a la lucha del Partido Comunista, se había construido en los últimos años del franquismo y en los primeros años 70. De aquellos polvos, estos lodos. Es incomprensible la situación que vivimos hoy sin entender que tiene un punto de arranque en esa quiebra de la estrategia revolucionaria en los años 70, con la política de consenso y el pacto de la transición, que se concreta en los Pactos de la Moncloa, en la constitución de 1978 y en todos los pactos sociales que se firman por parte de las organizaciones sindicales principales a partir de ese momento; una situación a la que la izquierda revolucionaria o no estuvo en condiciones o no supo dar respuesta en su momento.

Esa transición, con su consenso y su pacto constitucional, lo que ha venido a hacer es prolongar la victoria obtenida por el capital en la guerra civil de 1936-39. Los pactos de la transición la prolongaron; y la prolongaron hasta el día de hoy. Además, al renunciar la principal organización de la izquierda del Estado Español, el PCE, a su estrategia revolucionaria, todavía coadyuvó más a la prolongación de esa derrota, al desarme ideológico, al desarme programático, al desarme táctico y estratégico del movimiento obrero y del movimiento popular, que es la situación en la que estamos en estos momentos. Por tanto, tenemos que partir, ahora, reconociendo esa debilidad, reconociendo esa desestructuración, desgarramiento y desconexión del movimiento obrero de su propia historia y de sus propias tradiciones; partiendo de ahí, hacer la reconstrucción -o la construcción- de la unidad, en primer lugar, del movimiento obrero; una unidad combativa, una unidad en la lucha. Los pasos que se den en torno a esa unidad conformarán la reconstrucción del partido revolucionario, del Partido Comunista, imprescindible para esa tarea de unir a la clase obrera, a los sectores populares, en torno a un programa, una estrategia y una táctica que pongan en el horizonte la conquista del poder.

TC: Frente amplio de la izquierda alternativa canaria. ¿Cuáles, a juicio del PCPC, deben ser sus fronteras, las líneas rojas de una correcta política de alianzas del Partido y de la clase obrera?

JRL: El 9º Congreso del Partido Comunista de los Pueblos de España, organización de la que formamos parte, formuló una política de alianzas que llamamos frente obrero y popular por el socialismo. Esta formulación de la política de alianzas rompe, supera, la formulación de la política de alianzas con la que el partido había venido trabajando desde el año 84 hasta el 2010, en que se celebra el 9º Congreso. Esa política de alianzas, llamada frente de izquierdas, la consideramos hoy errónea y que ha retrasado, o ayudado a retrasar, el desarrollo del partido a lo largo de todos estos años, y ha estado también en la base de muchos problemas que el partido ha tenido desde poco tiempo después de su constitución.

Esta nueva política de alianzas que definimos como frente obrero y popular por el socialismo es una política en la que el PCPC y el PCPE entendemos que lo verdaderamente necesario, importante e imprescindible es construir la alianza de la clase obrera y de los sectores populares en torno a un programa, a una estrategia y a una táctica que tengan por objetivo la conquista del poder y la construcción de la sociedad socialista hacia el comunismo. Esta política de alianzas implica la negación de una etapa intermedia entre el poder del capital y el poder de la clase obrera en las sociedades del capitalismo desarrollado; entendemos que las sociedades del capitalismo desarrollado -o sea, imperialista-, son sociedades en las que no hay espacio para un sistema de poder que no sea ni del capital ni de la clase obrera. Las realidades del capitalismo en las sociedades donde nos toca luchar son realidades de capitalismo desarrollado, de capitalismo imperialista, donde están dadas todas las condiciones objetivas para el tránsito revolucionario hacia la sociedad socialista. Por tanto, la política de alianzas hoy se tiene que articular con el objetivo de la toma del poder por la clase obrera y por los sectores populares, concretándose en la creación de un estado proletario, de un poder obrero, que el movimiento comunista siempre ha llamado dictadura del proletariado. La política de alianzas se tiene que establecer con ese objetivo en el entendimiento de que no hay fases intermedias en el capitalismo desarrollado, no hay fases intermedias entre el poder del capital y el poder de la clase obrera, y que, por tanto, las alianzas tienen que ser alianzas de la clase obrera y de todos los sectores populares con el objetivo de derrotar al capital, arrebatarle el poder y comenzar la construcción de la sociedad socialista.

TC: Hasta el momento presente, la unidad de acción sindical, la presencia de los llamados sindicatos mayoritarios conjuntamente con los alternativos, es uno de los elementos a destacar; hemos sabido en las últimas horas de una reunión de CCOO/UGT tanto con A. Merkel como con Rajoy. ¿Qué valoración hace el PCPC de estos contactos?

JRL: El PCPC no tiene ninguna confianza en las cúpulas dirigentes de las organizaciones sindicales, en particular, de Comisiones Obreras y de UGT. Entendemos que esas cúpulas están cooptadas por el capital, desarrollan una línea completamente insertada en el sistema capitalista, no tienen ninguna aspiración a superar este sistema y todo cuanto hacen camina por la vía estrecha del capitalismo. Leyendo los documentos que las cúpulas sindicales (en particular, de CCOO y UGT) publican uno tiene claro que esas cabezas no están pensando en acabar con la explotación de la clase obrera a la que representan, sino que están pensando en cómo aliviar el nivel de explotación al que es sometida; están pensando en cómo cogestionar una parte del sistema y no están pensando en una estrategia superadora de la explotación de la clase obrera. Dicho esto, también el PCPC saluda los niveles de confluencia sindical que se han venido dando en los últimos meses, que obedecen, fundamentalmente, a la virulencia del ataque del capital, a la agresividad con que los gobiernos del capital -como el del PSOE, antes, o el de Rajoy, ahora- están afrontando la crisis, cargándola enteramente sobre las espaldas de la clase obrera y de los sectores populares. Toda esa confluencia sindical se da en ese contexto, empujada por la crisis, y, también, en una situación en la que el pacto social tiene escasísima viabilidad, por no decir ninguna; un momento en el que el pacto social no va, no porque las cúpulas sindicales no lo deseen, sino porque el capital no lo quiere. Ese contexto empuja, necesariamente, a la calle; y la calle es un unificador -un unificador de las luchas, de los propósitos-, porque cuando todos entendemos -desde todos los sectores, desde los más reformistas a los más revolucionarios- que sólo nos queda la calle, pues ahí nos encontramos y ahí vamos compartiendo algunas unidades y, al mismo tiempo, vamos dirimiendo posiciones en relación con el análisis que se hace de la situación y de las necesidades que esa situación demanda. El PCPC apuesta por que se mantenga esa confluencia sindical, apoya todas las luchas que vayan en la dirección de darle moral de combate al pueblo, que vayan en la dirección de dotar al pueblo de un programa reivindicativo, de darle conciencia, organización y capacidad de lucha. Entendemos que esa confluencia sindical hoy ayuda a esa tarea, y, al mismo tiempo, entendemos que es una tarea que las cúpulas sindicales actuales no van a realizar a cabalidad, y, por tanto, se requiere una intensa lucha ideológica en el seno del movimiento obrero, en el seno del movimiento popular, en torno a los caminos a seguir y los objetivos a conquistar porque, el momento que estamos viviendo, que lleva a la calle a miles y miles de personas, tiene que ser un momento de clarificación ideológica, de clarificación de objetivos, para que no se convierta en estéril en un plazo relativamente corto y deje a la clase obrera aún más desorganizada, desarmada, de como llega a esta situación actual de la crisis del capitalismo.
Unidad, solidaridad, lucha y también batalla ideológica por el esclarecimiento del camino y de los objetivos que es preciso abordar y conquistar. Eso no se puede dejar en manos de las actuales cúpulas sindicales, que ni entienden a cabalidad la crisis del capitalismo ni entienden lo que es preciso realizar para que de esta crisis salgamos victoriosos, y no más derrotados que como hemos llegado a ella.


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