De parados quemados a bomberos esclavos.


Miguel Déniz Cárdenes
.El Consejo de Ministros ha aprobado un Real Decreto Ley, a propuesta conjunta de varios Ministerios, por el que se aprueban medidas urgentes para paliar los daños sufridos en las personas y los bienes afectados por los incendios forestales y otras catástrofes naturales que se han producido durante los meses de junio, julio y agosto en distintas Comunidades Autónomas. También se aplicarán a siniestros de características similares que puedan producirse hasta el 1 de noviembre...
...Los desempleados solicitados por administraciones públicas o entidades sin ánimo de lucro para llevar a cabo obras de reparación tras un incendio seguirán cobrando la prestación o el subsidio, pero en caso de negativa o incumplimiento de las obligaciones será aplicable el régimen sancionador previsto en el texto refundido de la Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social...

Conviene estar sereno, con todos los sentidos en alerta. Conviene ante el abrazo letal de las llamas y la crisis tener la mente fría. Conviene que ante el griterío, el ruido mediático; por "culpas" mal repartidas y no asumidas, conviene escarbar entre los rescoldos en busca del origen del fuego.

Terminaba el siglo XV y se procedía a la expropiación de llanos, laderas y barrancos; de la fuerza de trabajo de miles de isleños. Los Lugos, Veras, Perazas y demás mercenarios del naciente poder imperial de Castilla y Aragón, que tanto monta, se repartían alegremente las posesiones atlánticas sin importar en exceso la distancia que separa a las islas de la meseta peninsular. Se talaron los bosques, se roturaron las tierras. La quema del matorral y monte bajo formaba parte del desarrollo productivo, en aras de la eficiencia y la optimización de recursos, la fuerza de trabajo de los canarios era exportada a ambas partes de las cordilleras ibéricas. 
Quienes expulsados de sus tierras conservaron su "libertad" se refugiaron con los que les quedó de los ganados en las cumbres, con los peores pastos y las condiciones de vidad más dificiles fueron dueños de su fuerza hasta que a los nuevos dueños de las tierras bajas, los expropiadores, les fueron surgiendos nuevas necesidades.

Las tierras expropiadas de la costa son sembradas con la simiente del progreso, dijeron en su día, caña de azúcar, vides y tuneras... Hasta llegar al plátano y el tomate, acompañados de pepinos y pimientos; y el progreso de la naciente burguesía agroindustrial dio paso al progreso del hormigón adrezado por campos de golf y mareas de hamacas con sombrillas. La nueva burguesía expropiadora continuó acumulando capital por la vía de transformar la fuerza de trabajo y los recursos naturales de los insulares y de las ínsulas.

El tiempo pasa inexcusablemente y comenzando el sigloXXI, las tierras ayer desforestadas se cubren de brezos y escobones, los barrancos de zarsas y cañas, los caminos se pierden bajo la sombra de altabacas y tederas; vinagreras y tabobos de importación cubren los trastones removidos por la civilización.

Junto al estallido de la crisis arden los insulares montes. Y conviene ser cautos, aplicar el método científico para analizar el origen del fuego, aunque a simple vista ya podemos apreciar que la colilla que prendió fue la de un anónimo mercado; el puro lo liaron sustituyendo el tabaco palmero por bonos, acciones, y participaciones. El puro firmemente liado con sudor obrero ayudado por la acción y la inacción de los capataces gubernamentales arrazan sin contemplaciones los montes y las medianías , ayer despensa de la subsistencia.

No descansan los expropiadores, abnegados acumuladres y expertos en transformar la fuerza y el esfuerzo de la clase trabajadora descubren que existe una nueva vía de recapitalizar el trabajo del pasado en tasa de beneficios del presente. Con casi seis millones de parados en el estado,más de trecientos cincuenta mil en las ínsulas, encuentran una legión de brazos para apagar el fuego, roturar las tierras, reconstruir viviendas y limpiar caminos a coste cero.

Al final del camino, los capitalistas en su fase agónica, encuentra significado real y contable a los conceptos imprimidos por las teorías neoliberales; productividad y eficiencia toman todos su sentido cuando van acompañadas de sachos, picos y palas; cuando los inútiles cursillos de yoga impartidos por los servicios de -des-empleo son validados en la serenidad del parado ante el fuego; productividad y eficiencia se materializan en la sustitución del sellado de la demanda de empleo por el látigo esclavista sobre las costillas proletarias.
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