El PCPE y los CJC ante el 1º de mayo: Unidad y lucha obrera, por el Socialismo-Comunismo


Trabajadores y trabajadoras:

El Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) y los Colectivos de Jóvenes Comunistas (CJC) llamamos al conjunto de nuestro pueblo a convertir este 1º de mayo, Día Internacional de la Clase Obrera, en una jornada de movilización combativa y de optimismo revolucionario para la defensa de nuestros intereses y derechos como clase. No debemos permitir, por tanto, que la significación histórica de esta jornada sea adulterada para tratar de convertirla en un simple día de “fiesta”, alejado del carácter de lucha que para el conjunto del movimiento obrero siempre tuvo.

Trabajadores y trabajadoras:
La crisis estructural del capitalismo avanza sobre las condiciones de trabajo y de vida del conjunto de nuestro pueblo. El PCPE y los CJC afirmamos que la gran patronal y los serviles gobiernos a su servicio han desatado una verdadera guerra contra nuestros derechos sociales y laborales, que no nos regalaron, sino que conseguimos arrancar gracias a un tenaz esfuerzo de organización y de lucha en los centros de trabajo y en las calles. 
No pasa un día sin que alguna de las instituciones (autonómicas, estatal, de la Unión Europea) decidan profundizar en su brutal hoja de ruta con la enésima medida que, invariablemente, está destinada a salvaguardar los privilegios de una minoría explotadora, a insuflar aire a un sistema capitalista basado en la explotación y el robo cotidiano a la mayoría obrera y popular, aún a costa de extender el desempleo crónico, la total precariedad, la ruina, la pobreza creciente e incluso el hambre en algunos sectores.
6 millones de trabajadores y trabajadoras en el paro; cientos de miles de familias expulsadas de sus viviendas; una juventud de extracción obrera y popular obligada a abandonar sus estudios ante la imposibilidad de hacer frente a las tasas universitarias, o forzada al exilio ante la falta de un futuro laboral que le permita ganarse la vida; una tasa de pobreza infantil situada en el 20%; una sanidad y servicios sociales públicos que están siendo desmantelados a marchas forzadas para convertirlos en negocios rentables para el capital privado y de los que sólo harán uso quienes puedan pagarlos; una mujer trabajadora forzada a volver a ocupar el rol tradicional en el hogar y el cuidado familiar, que es donde el capitalismo pretende recluirla; una clase obrera que asistimos a la liquidación de los convenios colectivos, o de un sistema de pensiones que nos proporcionen unos últimos años de vida con dignidad… 
Esta es la realidad que el sistema ofrece a la mayoría. Estas son las consecuencias del momentáneo triunfo de un capitalismo que, a la par de destroza nuestras condiciones de trabajo y de vida, aumenta el grado de represión contra aquellos sectores que decidimos hacerles frente: la persecución y criminalización de las organizaciones revolucionarias; el aumento de las penas para quienes se organizan y manifiestan contra la actual dictadura del capital; la impunidad más absoluta de unas fuerzas represivas a quienes se invita, y proporciona cobertura, para el uso de la violencia que consideren oportuna para tratar de aplacar la lucha del pueblo.
Trabajadores y trabajadoras:
No podemos quedarnos de brazos cruzados esperando que la situación “mejore”. Tampoco confiar en quienes nos prometen devolvernos desde las instituciones el llamado “estado de bienestar” y un supuesto “capitalismo social”.
Es momento de convertir cada fábrica, cada centro de trabajo y de estudio, cada barrio obrero, en un lugar para la organización y defensa de nuestros derechos. Es necesario dar unidad a las luchas y reforzarlas cada vez más, incluyendo la convocatoria de nuevas huelgas generales. Una unidad en torno a reivindicaciones laborales, salariales, sociales y civiles, que aseguren una vida plena para el pueblo trabajador. Una unidad que señale claramente a quienes imponen las brutales medidas que nos han llevado a esta situación, es decir, la oligarquía financiera, los gobiernos a su servicio y sus principales organismos internacionales: la Unión Europea y OTAN, de las cuales los y las comunistas del PCPE y los CJC apostamos por la salida unilateral e inmediata.


Debemos unirnos y reforzar las organizaciones obreras, instrumentos indispensables para salvaguardar nuestros derechos. Debemos impulsar las asambleas de trabajadores y trabajadoras para convertirlas en verdaderos espacios de unidad y lucha contra la patronal y los políticos a su servicio, y organizar Comités para la Unidad Obrera (CUO), que nos permitan trabajar en la perspectiva de superar la división sindical existente.
Y, sobre todo, es momento de situar entre la clase obrera la necesidad de un sistema que supere esta situación: el Socialismo-Comunismo. El PCPE y los CJC no van a engañar al pueblo diciéndole que es posible afianzar definitivamente nuestros derechos dentro el capitalismo. Eso es falso e irreal. Por eso, creemos que es necesario empezar a nuclear luchas en la articulación del Frente Obrero y Popular por el Socialismo (FOPS) para disponer al servicio de la mayoría obrera y popular todos los sectores económicos estratégicos de la economía, de dirigir política y económicamente el país y sus recursos para la satisfacción de nuestros intereses. Es momento del poder obrero y popular.

Trabajadores y trabajadoras: 
Ya no existen caminos intermedios: o con la patronal, o con los trabajadores y las trabajadoras. Podemos y debemos vivir sin patrones y sin capitalismo. Debemos vencer, y venceremos.

¡VIVA EL 1º DE MAYO, DÍA INTERNACIONAL DE LA CLASE OBRERA!
¡TODO EL PODER PARA LA CLASE OBRERA!
¡POR EL SOCIALISMO-COMUNISMO!
DISPOSITIVOS MÓVILES

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