EL CAPITALISMO TRATA DESESPERADAMENTE DE SOBREVIVIR A SU CRISIS ESTRUCTURAL.


Chipre es la expresión más reciente de cómo el imperialismo -europeo en este caso- va adaptando las estrategias, sin límite alguno, a sus necesidades para tratar de recomponer el ciclo de reproducción ampliada del capital.

Un pequeño país de la zona euro ha hecho tambalear al sistema entero, haciendo sonar todas las alarmas. Apenas un millón de habitantes, y un sistema económico sustentado en las ventajas fiscales para atraer capitales, pusieron en riesgo todas las estructuras de dominación del capitalismo en la UE. El centro imperialista decidió, en esta ocasión, dar un paso adelante en el proceso de concentración y centralización del capital: se opta por dejar caer a uno de los principales bancos, se obliga a pagar la factura a una parte de los titulares de depósitos y se deja al país en la miseria, en el “corralito”. Gana el gran capital monopolista, que es quien manda.

En esta crisis vamos viendo como la realidad supera, día a día, las peores previsiones que podamos imaginar. Ahora ya advierten, directamente, que esta operativa también puede ser aplicable a otras situaciones, a otros países; para que no quede duda alguna lo ha dicho Jeroen Dijsselbloem, el recién estrenado Presidente del Eurogrupo.

El modelo anterior, el del rescate directo a la banca -avalado por el Estado con un Memorándum secreto- ya está agotado; las necesidades del sistema hoy son superiores y más apremiantes.

La aplicación de las condiciones del Memorándum -asociado al rescate por importe de 40.000 millones de euros de la banca española-, es lo que ha llevado a que a finales del pasado mes de marzo el FROB estableciera la cuantía de la quita a aplicar a las preferentes y otros productos financieros de las antiguas Cajas de Ahorro; fondos muchos de ellos captados con engaños y alevosía. Se aplica una quita brutal, que llega al 61% en el caso de Catalunya Banc, al 43% en Novagalicia Banco, y que en Bankia oscila entre el 38% y el 13% según el tipo de título. En resumen, un expolio de miles de millones de euros al ahorro de familias obreras, y a los depósitos bancarios de la pequeña y mediana burguesía.

Estas brutales quitas son parte de la estrategia de destrucción de capital sobreacumulado, que el capitalismo español necesita realizar para tratar de remontar su crisis. Con la creación del Banco Malo (otra de las treinta y dos condiciones del Memorándum) se está realizando una gigantesca depreciación de los llamados “activos tóxicos” (viviendas y suelo se valoran hoy al 30%, y menos, de su anterior tasación hipotecaria), depreciación que terminan pagando esas decenas de miles de titulares de productos y depósitos que, en muchos casos, les fueron metidos con calzador y aprovechando la “confianza” de los clientes en los directivos de las Cajas de Ahorro. Por tanto, la destrucción de capital sobreacumulado se traduce en robo directo de los ahorros familiares. Evidentemente los artífices de ese expolio no están en la cárcel, ni son objeto de ningún proceso judicial, antes al contrario siguen cobrando millonarias cantidades en dietas y salarios, y formando parte de la oligarquía dirigente de este país.

El capital monopolista ordena y manda. El proceso de concentración capitalista es inmenso, el informe Foessa concluye que la renta media del año 2012 iguala en poder adquisitivo al que tenía la población española en el año 2001, dato que pone en evidencia el empobrecimiento extremo de la gran mayoría social. Eurostac publica que los salarios del último trimestre de 2012 bajaron en España un 4,3% en tasa interanual. Ese proceso se desarrolla al amparo de la UE, bajo la impronta rectora de Alemania.

Para impulsar esta gigantesca reducción del precio de la fuerza de trabajo los parlamentos burgueses actúan, en una acción coordinada, para desregular todo el sistema de relaciones laborales, con el objetivo de desmontar los mecanismos de organización y defensa de la clase obrera. El oportunismo político no va más allá de tratar de suavizar los ataques, no de destruirlos y anularlos.

La pugna entre polos imperialistas está presente en la gestión que hace la UE de la situación chipriota -donde los intereses de Rusia son conocidos-, pero hay otros escenarios más violentos de esta confrontación interimperialista. Francia está en estos momentos en dos guerras en África, con la finalidad de mantener el saqueo de estos países en clave imperialista con la colaboración de las oligarquías locales formadas en la etapa colonial. Siria sufre un despiadado ataque que desangra ese país, donde se coordinan el imperialismo sionista, el yanki y el europeo, con la colaboración de las monarquías del Golfo.

La clase obrera no tiene nada que ganar en toda esta situación comandada dictatorialmente por el capital monopolista internacional. El camino de la clase obrera internacional va en dirección absolutamente contraria al del imperialismo, construyendo un proyecto autónomo e independiente del que impulsan las clases dominantes, hacia el poder obrero y la construcción de la sociedad socialista. Ese ambicioso objetivo solo lo puede liderar el partido comunista, sustentado en el marxismo-leninismo; a las otras opciones el imperialismo no las considera enemigos a tener en cuenta, sabe que siempre podrá pactar con ellas.

UyL  http://www.pcpe.es/component/k2/item/2443-editorial-abril-2013.html
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