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SIETE

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VII Había un pueblo donde nunca amanecía. Un día un niño descubrió que si abría los ojos podía ver el sol. Ahora amanece cada día.

Es domingo

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Es domingo, la tarde se apodera de un mediodía de sol y nubes. Los chiquillos corretean por la calle y la pelotas botan sobre los coches. Doña Marina, asomada a su púlpito con rejas de la segunda planta, escupe una larga letanía llena de improperios y de un golpe echa las cortinas. Juanjo descansa sus huesos apoyado a una farola, aún puede con un par de perras de vino más y no encuentra quien se las sirva. Yo observo de reojo un almanaque y caigo en la cuenta de que han pasado casi medio siglo y aún sigo de invierno, eso sí ahora ya no llueve y el frío ahora es artificial ...

Las medidas del tiempo

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Pasó un segundo, llamaste para saludar. Al minuto no recordabas la llamada , una hora mas tarde olvidaste mi nombre. Paso el día y llenaste el hueco de tu agenda, tardaste una semana en perder el último momento de animosa compañía. No esperaste la quincena y me negaste. Tras un mes alguien o algo te hizo recordar y me cubriste con unos sorbos de vino viejo. Al trimestre siguiente, entre papeles rotos, concluiste que nada te podía ofrecer. Se cumplió el semestre ya eras libre. Termino el año y no encontraste un hueco para recuperar la memoria. Yo aún espero esperaré un bienio, un trienio, un lustro, una década, un siglo, un milenio y seguiré esperado. No te guardo rencor, te tengo presente, yo a pesar del tiempo te sigo teniendo porque nada más que tu presencia quise que me ofrecieras y aún la conservo. Yo no estoy solo, aún te tengo, y te seguiré esperando. ...a mis AMIGOS les deseo un 2010 de paz y solidaridad.

¡VACAGUARÉ!

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Los pies llenos de barro la manos resecas por el sol el rostro desencajado y sin alma posible [...un ateo como debe ser] camina la isla de norte a sur busca entre barrancos entre playas y ojos grises. Perdido en el silencio de la multitud extranjera no atina a encontrar pasado ni presente. El barro oculta la sangre derramada. El sol evapora el llanto contenido. La isla alarga brazos recios de cardón y tabaiba, para encontrarse en el Atlántico con sus siete hermanas. Él, suplica al viento que no se lleva tanto dolor, tanto crimen perpetrado por manos extranjeras. En su caminar la presa informa: “LOS REINOS DE MARRUECOS Y ESPAÑA EXTRAERÁN EL PETRÓLEO EN UN MANO A MANO” No baja la cabeza le han robado la tierra, la palabra y el derecho a ser y ahora van a por sus entrañas. ¡VACAGUARÉ!

UN MOMENTO QUE PERDÍ

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Miren bajo el asiento, miren. Busquen entre los pies y las colillas y los papeles. Busquen, busquen la vida, la vida que perdí cuando ocupé sus espacios y su tiempo. Miren al techo, miren al blanco de mi espalda y verán la vida. La vida que dejé volar y que dejé pasar. Y cuando esto acabe, busquen entre la yerba y la gente y verán la vida, la vida que dejé enterrada, que dejé caer. Busquen, busquen, mi error bajo el silencio, mi error, búsquenlo dentro del vacío. Si lo encuentran traten de no perderlo. Es posible que en él esté el camino.

LIBERADA

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Cuando cumplió los quince años la abuela María le contó la historia de una niña que por acostarse sin beber agua dejó que las sábanas secaran su cuerpo hasta que el diablo pudo con ella y arrastró su espíritu al mundo de las tinieblas. Aquella noche se acostó con sed, soñó que la isla ya no estaba y a su guitarra le sobraba una cuerda. Los cuadros de la pared daban vueltas y las ventanas empujaban los cristales al abismo. Estaba sóla, una escoba de alambres la invitó a subir. Ató su corazón con la cuerda de la guitarra y viajó por el mundo, calles abarrotadas de gente que reía, luces de neón y música por todas parte. Ni Ángeles ni querubines, ni Diablos escupiendo azufre. Voló subida en la escoba de alambres, conjugó el verbo vivir y regresó feliz. No exitía el infierno mas allá de su ventana. Al amanecer se comprometió con el futuro; nunca mas bebería agua antes de acostarse. Con la noche llegó el sueño, una vez más se durmió con sed.

MUERTO POR FUEGO AMIGO

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Entra un hombre en el bar. Adelanta un pierna y mirando a su alrededor exclama: -¡Soy un cabrón! Para que todos me entiendan. Después de un breve silencio, ... los que allí se encontraban lo miraron y continuaron con sus respectivas conversaciones. Entra un hombre en el bar. Adelanta un pierna y mirando a su alrededor exclama: -¡Ustedes son unos cabrones! Yo me entiendo. Después de un breve algarada, ... los que allí se encontraban le dieron la espalda y continuaron con sus respectivas conversaciones.