Adelante, estamos con la revolución, la independencia y el socialismo


Las mentiras de un fascista histriónico
By prccanarias
Pedro Brenes



Cuando Antonio Cubillo, en noviembre de 1976, traicionó los acuerdos y los compromisos que había adquirido con el Partido de los Trabajadores de Canarias (PTC), lanzándose a la aventura que, como es lógico, acabó en el más absoluto fracaso, de la “propaganda armada”, nuestro camarada Julio Bastarrica, con un tono de serena indignación y desde la autoridad que emanaba de su condición de viejo revolucionario, le dijo que el pueblo trabajador de Canarias nunca le perdonaría aquella maniobra rastrera, oportunista y anticomunista.

Y le explicó también -seguro que nuestro infame calumniador aún lo recuerda- que había perdido estúpidamente la oportunidad histórica de convertirse en el líder del proceso revolucionario antiimperialista y anticolonialista de Canarias.

Pero Cubillo no es solamente ese personaje de opereta simplón, engreído, ignorante y parlanchín hasta el aburrimiento, como sabe cualquiera que lo conozca o haya sido testigo de sus interminables e insufribles sartas de anécdotas intrascendentes, invenciones, batallitas y comentarios neuróticos sobre la gran importancia de su propia persona.

También demuestra, en todo lo que hace y todo lo que dice, su completa incapacidad para un análisis político minimamente serio y su rotunda incomprensión de la realidad social que le rodea. En el fondo, como es evidente, no es más que un pobre diablo de mínima cultura y de escasa inteligencia, pagado de sí mismo y que, en su necedad y desde su proverbial desprecio por las masas populares, se cree mesiánicamente destinado a ser el gran dirigente indiscutible e insustituible.

Se trata, además, de un individuo absolutamente amoral. Para él no existe ninguna diferencia entre la verdad y la mentira, ni la palabra dada significa ningún compromiso ético. Por alguna razón cree que sus mentiras absurdas y sus historietas estrafalarias y rocambolescas deben ser creídas por todos, sin necesidad de aportar ninguna prueba que las sustenten. En definitiva, sigue la regla de oro de todos los canallas: “calumnia, que algo queda”.

Pues, por lo visto, está convencido, como su maestro Goebbels, de que una mentira repetida mil veces acaba por convertirse en verdad irrebatible. Aunque, probablemente, lo que le ocurre es simplemente que, como todos los mentirosos compulsivos, al final, sólo él se cree sus propias mentiras.

Pero nuestro miserable autor de patrañas novelescas sobre espías infiltrados y a cuenta de imaginativos relatos sobre misteriosos arsenales, se ha olvidado ya de los comunistas del PTC que organizaban huelgas generales como la que respondió al asesinato de Bartolomé García, o combatían en las barricadas de Santa Cruz y de La Laguna contra el Acuerdo Pesquero o por los derechos de los trabajadores de los sectores de la Construcción, la Limpieza pública o el Tabaco.

Ya no recuerda, según parece, cuando decía que todos los “petacas” eran unos “traidores” y “colaboradores del colonialismo”. Y se ha olvidado también de cuando afirmaba que Julio Bastarrica era “un agente de los servicios secretos españoles”.

Debe ser porque hoy, desgraciadamente para nosotros y afortunadamente para él, tanto el Partido de los Trabajadores de Canarias como nuestro admirado camarada en lo político y entrañable amigo en lo personal, Julio Bastarrica, ya no existen.

Pero todavía quedan muchos testigos de la época de sus peores fechorías, y muchas víctimas de su estulticia insolente y de su condición de calumniador impúdico, que pueden dar fe de que Antonio Cubillo no es más que un fascista innoble y despreciable, que negoció con Madrid el sobreseimiento de todas las causas que había contra él en la Audiencia Nacional para volver a Canarias a cambio de “renunciar a la violencia”, no participar en las campañas contra la OTAN y él sabrá qué indignas condiciones más, mientras muchos de los combatientes honestos y heroicos que obedecían sus órdenes e instrucciones, tuvieron que pasar años en las cárceles españolas o mantener prolongadas huelgas de hambre.

Ahora este personaje vil e inmoral pretende desviar la atención de su colaboración con el fascismo insularista del propietario del periódico El Día y de sus acuerdos políticos con la burguesía capitalista de ATI, repitiendo las mismas falsedades desvergonzadas que ya, hace treinta años, lanzaba a los cuatro vientos contra los comunistas y contra el autor de estas líneas.

Pero de nada le sirvieron entonces sus pueriles y absurdas calumnias y de nada le servirán ahora. Tonterías del tipo de que “se le permitió leer en la radio, la Voz de Canarias Libre, algunos de los programas que hacíamos”, cuando la verdad es que sólo leía lo que yo mismo redactaba con los informes y las sugerencias que me enviaban mis camaradas del PTC desde las Islas, y que ocupaban cuarenta y cinco minutos de la hora que duraba cada emisión. O bobadas como que “nuestros servicios de información en la isla de Tamarant” (obsérvese como, en línea con El Día, nunca emplea el nombre actual de la isla de Gran Canaria), cuando todo el mundo sabe que jamás dispuso de ningún fantasioso “servicio de información”. O invenciones grotescas como que “las autoridades argelinas” me enviaron en un avión a Marsella “sin más explicaciones”, cuando en realidad tuve que negociar duramente mi salida de Argel una vez que mi Partido decidió romper toda relación con Cubillo. Nada de esto le servirá para rehuir su obligación moral de explicar con detalle los términos del Acuerdo Tripartito de Argel que aún mantiene en secreto y que a día de hoy sigue en vigor. Incluyendo, naturalmente, el capítulo económico.

Pero el odio que Cubillo expresa hacia mí en su “respuesta” a mi artículo La Santa Alianza de ATI-El Día-Cubillo-Concepción, no es personal. Es un odio de clase, ideológico y político. Es el odio profundo y visceral del fascista, estrecho colaborador del falangista José Rodríguez y aliado de la burguesía capitalista chicharrera, hacia los que llevamos más de treinta años haciendo propaganda, en publicaciones legales o clandestinas, por la organización y la unidad de los comunistas y de todos los revolucionarios del Archipiélago para combatir al capitalismo y al imperialismo, por la Independencia y por la República Socialista Canaria.

Afirma este pobre estúpido indecente que “ahora que los independentistas canarios estamos estructurándonos para plantear de nuevo a niveles internacionales, el problema colonial de Canarias”. Pero ¿a quién pretende engañar? Todo el mundo sabe que la ONU no declarará en el 2010 la independencia de Canarias. Sus sueños megalómanos no se cumplirán. Su estrategia de la “diplomacia internacional” y de la “vía contencioso-administrativa” volverá a fracasar estrepitosamente. Y el gobierno español no se sentará a negociar con Cubillo como no sea para comprarlo como ya hizo una vez.

Este pobre iluso aún no ha comprendido que sólo los trabajadores de las Islas están llamados a conquistar, por vía revolucionaria, la liberación del Archipiélago de la opresión imperialista y de la explotación capitalista. Y jamás entenderá que con sus continuas payasadas sin gracia, sus truculentos inventos difamatorios, su ínfimo nivel político y sus actitudes antiobreras y anticomunistas se ha desacreditado, desde hace mucho tiempo, ante el pueblo canario que lo desprecia profundamente porque no puede ver en él más que su carácter de fascista-insularista, de mentiroso compulsivo y de histriónico extravagante y vulgar.

El Rey Cigarra quedó fuera de concurso




La familia de la niña L.C. está siendo investigada por la Audiencia Nacional por un posible delito de injurias al rey. El dibujo titulado “El rey cigarra cara el sol y el pueblo hormiga bajo el sol” es el causante de esta investigación.
L.C. participó como otros niños de su colegio en el concurso anual ¿Qué es un rey para ti?, tras observar el dibujo uno de sus profesores , miembro de Manos Limpias, decidió cursar una denuncia a la Guardia Civil por malos tratos a la niña por parte de unos padres pervertidos y rojos. Una vez analizada la obra de L.C. , la G.C. pensó que era constitutiva de delito, al ser menor la criatura y al creer que había sido inducida por sus progenitores, procedieron a investigarlos, llegando el caso a la A.N.
L.C., de 8 años, es hija de un parado de 55 años cuya prestación se agota mañana día 24, onomástica del monarca para más inri, y de una trabajadora pluriempleada y explotada de 50 años. La familia la completa una abuela que cobra la no contributiva y una estudiante de 17 años. Todos viven en una pequeño piso de alquiler desde que el padre perdió su puesto de trabajo en una entidad bancaria, debido a una grave enfermedad en la que invirtieron los ahorros de la familia, pues la demora en la SS era literalmente para morirse. La misma entidad que había absorbido el banco en el que llevaba toda su vida trabajando, le había absorbido la antigüedad, los derechos adquiridos, le dejo sin indemnización y para colmo le ejecutó la hipoteca.
La niña, cuyo coeficiente intelectual supera la media con creces, sostiene que no ha sido inducida a hacer el dibujo por ningún adulto, que ella tiene su propio criterio y que la culpa es del colegio por exigirle hacerlo cuando no tenía ningún interés en ello. L.C., amante de las fábulas, tras observar las revistas de la clínica dental que limpia su madre después de acabar su jornada de administrativa en una gran superficie, en las que felipes, froilanes, sofías y leonores viven a todo trapo, llegó a sus propias conclusiones. Esos vastagos de ociosos no tienen que compartir habitación con una abuela que se queja cada 5 minutos de que después de trabajar toda una vida sin ser asegurada le queda, palabras textuales: “una mierda de pensión”, también le dice: “para eso dio la vida mi Paco en una prisión del enano asesino, ni República, ni pensión digna, ni nada, me cago en los zánganos… si mi Paco levantara la cabeza…”
El padre arrastra una depre de camello a lo que tendrá que dedicarse si la cosa no mejora, que es lo que parece, a la madre que ya no podía con la vida sólo le faltaba la investigación, anda como una moto por la casa repitiendo a cavar un huerto, a cavar un huerto, como un mantra, refiriéndose a toda la caterva real.
Así ha ido elaborando L.C. un profundo sentimiento antimonárquico en los últimos tiempos, reforzado por los programas basura con los que se dopa su hermana porque como dice ella: con algo hay que evadirse y para otra cosa no hay. La niña ha declarado que no tiene enfermedad psíquica ninguna, que sus padres no le han manipulado y que por favor que les dejen en paz, que los programas de la tele no les comprarán la dignidad porque es lo único que les queda. L.C. sólo quiere recuperar su habitación para ella sola, que sus padres tengan un trabajo digno y bien remunerado, que se exilie la familia real y que se respete eso de la libertad de expresión y la democracia, que ya ha estudiado lo que es en la biblioteca y que está convencida de que aquí no se aplica, dice señalándose con el dedo: “para muestra un botón”. Y oír decir a su abuela riéndose: “esta niña ha salido al abuelo Paco, que orgulloso estaría de ti”.


Reproducido de: http://www.ciudadanosporlarepublica.info/noticias/sociedad/621-el-rey-cigarra-quedo-fuera-de-concurso.html

¡VACAGUARÉ!


Los pies llenos de barro
la manos resecas por el sol
el rostro desencajado
y sin alma posible
[...un ateo como debe ser]
camina la isla de norte a sur
busca entre barrancos
entre playas y ojos grises.
Perdido en el silencio
de la multitud extranjera
no atina a encontrar
pasado ni presente.
El barro oculta
la sangre derramada.
El sol evapora
el llanto contenido.

La isla alarga brazos recios
de cardón y tabaiba,
para encontrarse en el Atlántico
con sus siete hermanas.
Él, suplica al viento
que no se lleva tanto dolor,
tanto crimen perpetrado
por manos extranjeras.

En su caminar
la presa informa:
“LOS REINOS DE MARRUECOS
Y ESPAÑA EXTRAERÁN
EL PETRÓLEO EN UN MANO A MANO”

No baja la cabeza
le han robado
la tierra, la palabra
y el derecho a ser
y ahora van a por sus entrañas.

¡VACAGUARÉ!

Izquierda Internacionalista-La solidaridad entre pueblos, una historia de la puta mili.


Legitimidad: Concepto con el que se enjuicia la capacidad de un poder para obtener obediencia sin necesidad de recurrir a la coacción que supone la amenaza de la fuerza. Un estado es legítimo cuando existe un consenso entre los miembros de la comunidad política para aceptar la autoridad vigente. (Conceptos fundamentales de Ciencia política. Ignacio Molina. Alianza editorial.)


Y miren por donde parece que el consenso entre los poderes del estado y sus herramientas de participación (PPSOE+IU) han llegado a una fantástica conclusión: Dime con quién andas y te diré quien eres.

Por lo tanto. Tiene toda la legitimidad el gobierno del estado para declarar ilegales a miles de trabajadores que se acercan a nuestras costas en busca de libertad, trabajo y pan. Es legítima la decisión del “ente” público de TVE para tratar de ocultar la sonora protesta de miles de ciudadanos ante la atenta presencia del ciudadano Borbón durante un partido de fútbol. Es legítimo el gobierno del estado para declarar ilegales las ideas que contravengan los intereses de sus reales representados (banca, patronal, transnacionales, estado Vaticano...)

Pero llega a ser absurdamente paradógica la situación a la que yo me enfrento. Por la legitimidad de que es depositaria el gobierno del estado, hace más de 25 años me pusieron de forma legìtima y por servir a la patria en situación de ilegalidad.
El 1 de febrero de 1983 cruce el arco de la entrada del campamento militar de Hoya Fría, horas después, con el pelo rapado al uno y un petate color caqui medio descolorido me asignaron un lugar en una de las camaretas de la IV compañía. Me tocó compartir la camareta con Kepa, José María, Pierre, Santiago y Antonio. Kepa era (supongo que lo sigue siendo) de Donosti, callado y amedrentado por su situación de independentista y con un hermano preso en alguna cárcel de la meseta. Jose Maria,navarro y también independentista. Pierre un tipo con 28 años hijo de un exiliado comunista en Bélgica durante el franquismo. Pierre apenas balbuceba algunas palabras en castellano pues su padre catalán y su madre belga no le habían enseñado a hablar más que en sus lenguas maternas, fue obligado a incorporarse al ejército español para poder disfrutar de la nacionalidad después de haber servido en el ejército belga. Santiago natural de Ourense y profesor de Galego en una academia privada. Y Antonio un universitario de Albacete que había agotado todas las prorrogas y con 29 año seguía en primero de Periodismo. Fue Antonio a quien primero oí hablar de los comuneros y de los sentimientos nacionales de los castellanos. Para mí, un canario alzado no dejaban de ser cinco godos aunque pronto aprendimos a convivir con nuestras diferencias y con lo que nos unía; la firme voluntad de luchar por los derechos de la clase trabajadora y por la soberanía de nuestros pueblos.

Han pasado los años y los legítimos intereses de los aparatos del estado nos han vuelto a unir. Sin saberlo nuestra relación de apenas 45 días nos había contaminado y en los albores del siglo XXI ninguno de los seis somos legales, no podemos acceder a ser ni elegidos ni electores. Nuestra única relación con la barbarie fueron las prácticas de tiro en un llano de la montaña de Taco, con unos desvencijados cetmes, que cuidadosamente nos enseñaron a montar y desmontar y unas granadas huecas lanzadas contra las tuneras indias de la ladera.

O se está con los votos o con las bombas. Dice el Ministro de Gobernación, perdón quise decir Interior. Los seis siempre estuvimos y estamos con los votos quienes nos pusieron el la tesitura del manejo de las bombas fueron quienes se auto proclaman defensores de la neo dictadura borbónica.
Hoy 17 de mayo de 2009 sigo viendo cada mañana a mi pueblo dominado por los legítimos poderes coloniales, motivo que me había hecho considerar mi abstención en las elecciones europeas de junio, pero el hecho de saberme contaminado me empuja a emitir mi voto, mi voto será nulo pues una candidatura ha sido ilegalizada por contaminación sobrevenida y a mí a solidario no me ganan los legítimos vestidos de camisa azul, correajes y rosas en el puño de la mano.

VISTO Y ....


Disculpen la molestia

Eduardo Galeano
Página 12


Quiero compartir algunas preguntas, moscas que me zumban en la cabeza.

¿Es justa la justicia? ¿Está parada sobre sus pies la justicia del mundo al revés?

El zapatista de Irak, el que arrojó los zapatazos contra Bush, fue condenado a tres años de cárcel. ¿No merecía, más bien, una condecoración?

¿Quién es el terrorista? ¿El zapatista o el zapateado? ¿No es culpable de terrorismo el serial killer que mintiendo inventó la guerra de Irak, asesinó a un gentío y legalizó la tortura y mandó aplicarla?

¿Son culpables los pobladores de Atenco, en México, o los indígenas mapuches de Chile, o los kekchíes de Guatemala, o los campesinos sin tierra de Brasil, acusados todos de terrorismo por defender su derecho a la tierra? Si sagrada es la tierra, aunque la ley no lo diga, ¿no son sagrados, también, quienes la defienden?

Según la revista Foreign Policy, Somalia es el lugar más peligroso de todos. Pero, ¿quiénes son los piratas? ¿Los muertos de hambre que asaltan barcos o los especuladores de Wall Street, que llevan años asaltando el mundo y ahora reciben multimillonarias recompensas por sus afanes?

¿Por qué el mundo premia a quienes lo desvalijan?

¿Por qué la justicia es ciega de un solo ojo? Wal Mart, la empresa más poderosa de todas, prohíbe los sindicatos. McDonald’s, también. ¿Por qué estas empresas violan, con delincuente impunidad, la ley internacional? ¿Será porque en el mundo de nuestro tiempo el trabajo vale menos que la basura y menos todavía valen los derechos de los trabajadores?

¿Quiénes son los justos y quiénes los injustos? Si la justicia internacional de veras existe, ¿por qué nunca juzga a los poderosos? No van presos los autores de las más feroces carnicerías. ¿Será porque son ellos quienes tienen las llaves de las cárceles?

¿Por qué son intocables las cinco potencias que tienen derecho de veto en las Naciones Unidas? ¿Ese derecho tiene origen divino? ¿Velan por la paz los que hacen el negocio de la guerra? ¿Es justo que la paz mundial esté a cargo de las cinco potencias que son las principales productoras de armas? Sin despreciar a los narcotraficantes, ¿no es éste también un caso de “crimen organizado”?

Pero no demandan castigo contra los amos del mundo los clamores de quienes exigen, en todas partes, la pena de muerte. Faltaba más. Los clamores claman contra los asesinos que usan navajas, no contra los que usan misiles.

Y uno se pregunta: ya que esos justicieros están tan locos de ganas de matar, ¿por qué no exigen la pena de muerte contra la injusticia social? ¿Es justo un mundo que cada minuto destina tres millones de dólares a los gastos militares, mientras cada minuto mueren quince niños por hambre o enfermedad curable? ¿Contra quién se arma, hasta los dientes, la llamada comunidad internacional? ¿Contra la pobreza o contra los pobres?

¿Por qué los fervorosos de la pena capital no exigen la pena de muerte contra los valores de la sociedad de consumo, que cotidianamente atentan contra la seguridad pública? ¿O acaso no invita al crimen el bombardeo de la publicidad que aturde a millones y millones de jóvenes desempleados, o mal pagados, repitiéndoles noche y día que ser es tener, tener un automóvil, tener zapatos de marca, tener, tener, y quien no tiene, no es?

¿Y por qué no se implanta la pena de muerte contra la muerte? El mundo está organizado al servicio de la muerte. ¿O no fabrica muerte la industria militar, que devora la mayor parte de nuestros recursos y buena parte de nuestras energías? Los amos del mundo sólo condenan la violencia cuando la ejercen otros. Y este monopolio de la violencia se traduce en un hecho inexplicable para los extraterrestres, y también insoportable para los terrestres que todavía queremos, contra toda evidencia, sobrevivir: los humanos somos los únicos animales especializados en el exterminio mutuo, y hemos desarrollado una tecnología de la destrucción que está aniquilando, de paso, al planeta y a todos sus habitantes.

Esa tecnología se alimenta del miedo. Es el miedo quien fabrica los enemigos que justifican el derroche militar y policial. Y en tren de implantar la pena de muerte, ¿qué tal si condenamos a muerte al miedo? ¿No sería sano acabar con esta dictadura universal de los asustadores profesionales? Los sembradores de pánicos nos condenan a la soledad, nos prohíben la solidaridad: sálvese quien pueda, aplastaos los unos a los otros, el prójimo es siempre un peligro que acecha, ojo, mucho cuidado, éste te robará, aquél te violará, ese cochecito de bebé esconde una bomba musulmana y si esa mujer te mira, esa vecina de aspecto inocente, es seguro que te contagia la peste porcina.

En el mundo al revés, dan miedo hasta los más elementales actos de justicia y sentido común. Cuando el presidente Evo Morales inició la refundación de Bolivia, para que este país de mayoría indígena dejara de tener vergüenza de mirarse al espejo, provocó pánico. Este desafío era catastrófico desde el punto de vista del orden racista tradicional, que decía ser el único orden posible: Evo era, traía el caos y la violencia, y por su culpa la unidad nacional iba a estallar, rota en pedazos. Y cuando el presidente ecuatoriano Correa anunció que se negaba a pagar las deudas no legítimas, la noticia produjo terror en el mundo financiero y el Ecuador fue amenazado con terribles castigos, por estar dando tan mal ejemplo. Si las dictaduras militares y los políticos ladrones han sido siempre mimados por la banca internacional, ¿no nos hemos acostumbrado ya a aceptar como fatalidad del destino que el pueblo pague el garrote que lo golpea y la codicia que lo saquea?

Pero, ¿será que han sido divorciados para siempre jamás el sentido común y la justicia?

¿No nacieron para caminar juntos, bien pegaditos, el sentido común y la justicia?

¿No es de sentido común, y también de justicia, ese lema de las feministas que dicen que si nosotros, los machos, quedáramos embarazados, el aborto sería libre? ¿Por qué no se legaliza el derecho al aborto? ¿Será porque entonces dejaría de ser el privilegio de las mujeres que pueden pagarlo y de los médicos que pueden cobrarlo?

Lo mismo ocurre con otro escandaloso caso de negación de la justicia y el sentido común: ¿por qué no se legaliza la droga? ¿Acaso no es, como el aborto, un tema de salud pública? Y el país que más drogadictos contiene, ¿qué autoridad moral tiene para condenar a quienes abastecen su demanda? ¿Y por qué los grandes medios de comunicación, tan consagrados a la guerra contra el flagelo de la droga, jamás dicen que proviene de Afganistán casi toda la heroína que se consume en el mundo? ¿Quién manda en Afganistán? ¿No es ese un país militarmente ocupado por el mesiánico país que se atribuye la misión de salvarnos a todos?

¿Por qué no se legalizan las drogas de una buena vez? ¿No será porque brindan el mejor pretexto para las invasiones militares, además de brindar las más jugosas ganancias a los grandes bancos que en las noches trabajan como lavanderías?

Ahora el mundo está triste porque se venden menos autos. Una de las consecuencias de la crisis mundial es la caída de la próspera industria del automóvil. Si tuviéramos algún resto de sentido común, y alguito de sentido de la justicia ¿no tendríamos que celebrar esa buena noticia? ¿O acaso la disminución de los automóviles no es una buena noticia, desde el punto de vista de la naturaleza, que estará un poquito menos envenenada, y de los peatones, que morirán un poquito menos?

Según Lewis Carroll, la Reina explicó a Alicia cómo funciona la justicia en el país de las maravillas:

–Ahí lo tienes –dijo la Reina–. Está encerrado en la cárcel, cumpliendo su condena; pero el juicio no empezará hasta el próximo miércoles. Y por supuesto, el crimen será cometido al final.

En El Salvador, el arzobispo Oscar Arnulfo Romero comprobó que la justicia, como la serpiente, sólo muerde a los descalzos. El murió a balazos, por denunciar que en su país los descalzos nacían de antemano condenados, por delito de nacimiento.

El resultado de las recientes elecciones en El Salvador, ¿no es de alguna manera un homenaje? ¿Un homenaje al arzobispo Romero y a los miles que como él murieron luchando por una justicia justa en el reino de la injusticia?

A veces terminan mal las historias de la Historia; pero ella, la Historia, no termina. Cuando dice adiós, dice hasta luego.



http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-124547-2009-05-08.html

UN MOMENTO QUE PERDÍ


Miren bajo el asiento,
miren.
Busquen entre los pies
y las colillas
y los papeles.
Busquen, busquen la vida,
la vida que perdí
cuando ocupé sus espacios
y su tiempo.
Miren al techo,
miren al blanco de mi espalda
y verán la vida.
La vida que dejé volar
y que dejé pasar.
Y cuando esto acabe,
busquen entre la yerba
y la gente
y verán la vida,
la vida que dejé enterrada,
que dejé caer.
Busquen,
busquen, mi error
bajo el silencio,
mi error, búsquenlo
dentro del vacío.
Si lo encuentran
traten de no perderlo.
Es posible
que en él esté el camino.

LIBERADA


Cuando cumplió los quince años la abuela María le contó la historia de una niña que por acostarse sin beber agua dejó que las sábanas secaran su cuerpo hasta que el diablo pudo con ella y arrastró su espíritu al mundo de las tinieblas.
Aquella noche se acostó con sed, soñó que la isla ya no estaba y a su guitarra le sobraba una cuerda. Los cuadros de la pared daban vueltas y las ventanas empujaban los cristales al abismo. Estaba sóla, una escoba de alambres la invitó a subir.
Ató su corazón con la cuerda de la guitarra y viajó por el mundo, calles abarrotadas de gente que reía, luces de neón y música por todas parte. Ni Ángeles ni querubines, ni Diablos escupiendo azufre. Voló subida en la escoba de alambres, conjugó el verbo vivir y regresó feliz. No exitía el infierno mas allá de su ventana. Al amanecer se comprometió con el futuro; nunca mas bebería agua antes de acostarse.
Con la noche llegó el sueño, una vez más se durmió con sed.

MUERTO POR FUEGO AMIGO


Entra un hombre en el bar. Adelanta un pierna y mirando a su alrededor exclama:
-¡Soy un cabrón! Para que todos me entiendan.
Después de un breve silencio, ... los que allí se encontraban lo miraron y continuaron con sus respectivas conversaciones.

Entra un hombre en el bar. Adelanta un pierna y mirando a su alrededor exclama:
-¡Ustedes son unos cabrones! Yo me entiendo.
Después de un breve algarada, ... los que allí se encontraban le dieron la espalda y continuaron con sus respectivas conversaciones.

DECLARACIÓN


Me agobian las lejanas miradas,
Las ausencias de sonrisas.
Me agobian los mal pagados sonetos,
Los reproches sin alivio.
Me agobian los descansados cuerpos,
Las efímeras ventanas del silencio.
Me agobian las nubes en las mentes,
Los decadentes efluvios de amor.
Me agobian las tupidas mañanas,
Los mandatos contra el día.
Me agobian los papeles en la hierba,
Las corruptas brisas de la civilización.
Me agobian las cómodas posturas,
Los labios apoyados en los dedos.
Me agobian los sordos y los ciegos,
Los estómagos de sandeces repletos.
Me agobian las composturas buenas,
La opulencia de modernas damiselas.
Me agobian los toques de brujería,
La proporcional santidad de los curas.
Me agobian los vociferantes deseos,
Los arrastrados elogios de pureza.
Me agobian los rizos en las lenguas,
Los asfaltos y los cementos con jirones de luz.
Me agobian los cuerpos mutilados,
Los atrofiados pensamientos de los dandis.
Me agobian los espejos ante mí,
Las descuidadas muestras de mi ignorancia.
Me agobian los sudores de los genios
Los tontos de las comedias.
Me agobian los órdenes de la vida y el verso,
Los sistemas amorales de abuelas.
Me agobian los rebuscados versos,
Las manchas que al escribir construyo..

Rito de esperanza


Después de entregar su cuerpo al descanso vespertino quiso soñar. Pasado un instante las sábanas eran lava, rescató el hielo de su corazón y lo repartió sobre el colchón. Al amanecer un libro abierto incomodó su pecho y el despertador exhaló un último lamento. Él no volvería a ser el mismo, lo supo en el momento justo de ser devorado por la cortina.

...una puerta perdida


Bajó al garaje con prisa. Cogió el coche y se dirigió hacia la carretera, tras el primer stop tomó dirección norte. Después de varias horas encontró la paz, una flor marchita y la puerta de su nuevo destino. Abajo, las olas le llamaban, él quería responder. Pasado el tiempo no recuerda las verdaderas la razones por las que silenció su grito. Hoy quisiera de nuevo encontrar la paz, otra flor y la puerta.