Sin propósito de enmienda (2)


Advertencia: El relato que sigue excede con creces el tamaño habitual para este tipo de medio-soporte. Quienes se hallan aficionado a la lectura haciendo kitesurf ratón en mano pueden sufrir de agotamiento antes incluso de intentar tragarse lo que a continuación viene. En lo sucesivo trataré de ser escueto y sobretodo más interesante, lo de escribir mejor no lo prometo. Mejor seguir navegando por el ciber-espacío e incluso salir a tomarse unas cañas con la peña.


Ayer, mientras daba un vespertino y largo paseo, entré en una librería. Era una de esas casas comerciales donde se vende de todo un poco. Merodeaba entre anaqueles y estanterías, entre mesas repletas de libros y expositores temáticos [...entré por ver, por contemplar el colorido de las portadas y los repletos lomos que contienen títulos, subtítulos, autores, ISBN, EAN, códigos de barras y hasta los precios -son en sí mismos obras completas] Se me acercó un joven vestido con un traje, pretendidamente italiano, gris marengo, con camisa celeste y corbata de seda artificial (diseño de una famosa esposa de un famoso ultra-derechista putero, católico y cosmpiranoíco, a decir de otros que tal cual. El joven vendedor me interpeló con maneras más que correctas por mis deseos e intenciones, por mis gustos, mientras casi me arrastraba hasta la mesa de novedades. Señaló con prontitud varias pilas de libros colocados a modo de ladrillos.
Lo primero La Tierra De Las Cuevas Pintadas de Jean M. Auel. Pensé en Gáldar y Altamira pero no la cosa va de una visión omnisciente de un Sr. del Norte, de leones, de africanos... de lo que ha este buen Sr. o a sus colaboradores se le haya ocurrido en 800 páginas acerca de mitos, historia, costumbres y demás tópicos de unas sociedades que conocen por los documentales de la National Geografic, la Wikipedia o la lectura de antepasados dados a fabular sobre echos y gentes a l@s que ni conocieron ni respetaron.
Allí estaba El Ángel Perdido de Javier Sierra. Una cosa es que el espía por antonomasia sea un inglés con dígitos de seguridad 07 y otra es que para fabular en castellano se largue el personal hasta Fort Meade, Maryland en busca de paisaje y paisanaje.
Señaló igualmente otra pila, algo desbaratada, con El Boligrafo De Gel Verde de Eloy Moreno. Alguien escribió de esta novela: "El bolígrafo de gel verde" es el cuadro detallado y escrupuloso, espléndido y agobiante de cómo perder el tiempo y, de esa manera, echar a perder la vida. Yo sin falsa modestia y con todo mi ego apostando por la salud de mi vanidad escribí , en pocas palabras, el mismo rollo con quince años.

UN MOMENTO QUE PERDÍ
Miren bajo el asiento,
miren.
Busquen entre los pies
y las colillas
y los papeles.
Busquen, busquen la vida,
la vida que perdí
cuando ocupé su espacio
y su tiempo.
Miren al techo,
miren al blanco de mi espalda
y verán la vida.
La vida que dejé volar
y que dejé pasar.
Y cuando esto acabe,
busquen entre la yerba
y la gente
y verán la vida,
la vida que dejé enterrada,
que dejé caer.
Busquen,
busquen, mi error
bajo el silencio,
mi error, búsquenlo
dentro del vacío.
Si lo encuentran
traten de no perderlo.
Es posible
que en el este el camino.
                                                                                                                                                                                         Utiaca, 1980

Lo que me hizo recordar algo leído a J.L. Borges en el prólogo de “El jardín de senderos que se bifurcan” venía a decir el maestro: Desvarío laborioso y empobrecedor el de componer vastos libros; el de explayar en quinientas páginas una idea cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos. Mejor procedimiento es simular que esos libros ya existen y ofrecer un resumen, un comentario.

Y yo, que hoy me desperté caprichoso, molesto por el arrullo de las tórtolas y los cantares varios de la avifauna que puebla este mi valle, recaigo en mis manías y hablo y escribo de lo que me viene en gana.

Mis primeras palabras fueron para preguntarle por Stephane Hessel el nonagenario autor de “Indignaos” (librito, ocúspulo, panfleto...) el diplomático socialdemócratarojiverdeanticapitalista retirado que las vio pasar en silencio, el que tal ave fénix renace para calmar las conciencias de intelectuales pequeñoburgueses y de camino pedir a los jóvenes que se mosqueen pero guardando el respeto, que el respeto es muy bonito y no se debe perder. El mismo que se ha mostrado partidario de una intervención militar extranjera para frenar el conflicto en Libia . Aún cuando el autor ha ganado fama mundial con un relato pacifista, sostiene la necesidad de aplicar una "violencia precavida" en Libia, quien cree que "afortunadamente" se dispone de un elemento como la ONU para llevarla a cabo de manera controlada. ¡Manda cojones!
Ya lo he leído pero la curiosidad de conocer el ritmo de las ventas (vicio adquirido por deformación laboral, que no profesional) me llevó a preguntar por los super-ventas.
El joven, fijo discontinuo, que alterna las horas de trabajo en la casa comercial con el negocio paterno, con los estudios o con la Wii, vaya usted a saber, me indicó otra mesa. Allí escondido en una esquina un expositor-vox , blanco inmaculado ocultado por otros que porcentualmente dejan mejores réditos al negocio. Digo yo que si a este lo esconden a otros los deben quemar en la hoguera directamente.
La oferta de los más vendidos era copiosa, se mezclaban, en perfecto imperfecto de indicativo, lo más granado de la industria de derivados de la celulosa y la la tinta sintética cuando no del tóner (tinta en forma de polvo cargado eléctricamente, que se emplea para pigmentar el papel en las impresoras láser, fotocopiadoras y aparatos de fax). El islote contenía ficción y no ficción (repleta de creatividad) plácidamente amancebados. Pude ver de pasada a Pierre Dukan el nutricionista y especialista en conducta alimentaria, cuya dieta para adelgazar consiste en un sistema de nutrición basado en los alimentos básicos de la especie humana: las proteínas y las hortalizas. Descubrió la pólvora el tío. A Albert Espinosa la prometedora inversión de la industria catalana de la cosa impresa. Comparativamente cada una de sus palabras posee un valor de mercado que duplica a las coleccionadas por autores de importación. Espinosa se codeaba con George R.R. Martin quien fuera autor prolífico de obras cortas de ficción en la década de los 70, ahora con un ordenador, equipado de un veloz procesador, fabrica ladrillos de más de 900 páginas. Más allá Sergio Fernández, el de la autoayuda en la cocina y hasta en el dormitorio, acompañado por Eduardo Punset el abogado y economista, que tuvo un destacado papel en la apertura de España al exterior como Ministro de Relaciones para las Comunidades Europeas. Participó en la implantación del Estado de las autonomías como Conseller de Finances de la Generalitat, y como Presidente la delegación del Parlamento Europeo para Polonia, tuteló parte del proceso de transformación económica (...la legitimación de las mafias del Este europeo por la vía de la neurociencia) de los países del Este después de la caída del Muro. Ha ejercido también como periodista económico de la BBC y The Economist, y como representante del Fondo Monetario Internacional en el área del Caribe. Actualmente es Profesor de Ciencia, Tecnología y Sociedad en el IQS y dirige y presenta en Televisión Española el programa de divulgación científica Redes (los domingos de amanecida)
Pude ver de la mano a Ken Robinson, el psicólogo de andar por casa que te saca ELEMENTOS del interior sin necesidad de recurrir al CARTADioRO, con Haruki Murakami; un japonés en la biblioteca siempre queda bien. No pude ver obras femeninas pero si me percaté de una extraña postura entre Salman Rushdie el satánico verseador y Jean M. Auel HijO de la Tierra, ya saben dando otra vuelta de tuerca a la máquina del tiempo.
Ya sin ganas y cansado de escuchar sentencias de carácter literario revueltas con la ansiedad por facturar que demostraba el joven, le pregunté por algo de la tierra, me señaló al fondo y dio media vuelta. Efectivamente junto a la entrada de los ascensores y los aseos (tanto monta) una pequeña estantería era el deposito de los autores canarios y de algún retratista fuereño encargado de inmortalizar las dunas de Maspalomas y las sombras del Nublo. Recetarios de cocina, alguna cooedición a cargo de los presupuestos, autopublicaciones varias, camufladas por sellos independientes de la industria local, poca cosa o de poco interés. No encontré el último trabajo de un amigo, quien de joven emborronaba cuartillas con tinta azul queriendo construir sonetos y cuentos fantásticos y ya sin pelos en la cabeza saca de la imprenta novelas escritas con tinta negra. Pensé que Los tipos duros no leen poesía porque los blandos son unos hijos de puta o porque es más fácil comprar unas roscas y comerlas delante del televisor.
Baje a la planta baja, compré millo para roscas, cerveza y unas flores. Continué mi paseo con el ramo en la mano no sé bien si buscando una amante o la tumba de un poeta muerto, el caso es que de regreso a mi cuarto hube de ponerlas de remojo en una botella de plástico a la que le corté el boquete mientras se hacían las roscas para cómodamente y en un ambiente cálido ponerme a FRIKIsofar.

Nota del autor: Debo confesar que a la mayoría de los que nombro ni los he leído ni tengo la intención, es más haciendo memoria recuerdo que mi amigo, el padre putativo de Monroy, en una de sus presentaciones, no se bien si citando a otro, dijo que sólo leía a los muertos. Yo que me precio de tener un abultado almacén, que no biblioteca, de libros (alguno de este siglo) esperaré a que críen malvas los vivos. Entre tanto hago gasto energético a la espera de que algún desocupado se pare a leer mis FRIKIsofías y se pueda dar el gusto de criticarme, de poner de manifiesto mis limitaciones o de acordarse de todos mis difuntos haciendo gala de lo más granado de nuestro léxico. Un saludo al amigo Losada y decirle que ayer no soñé pero hoy he destapado una botella de añejo caribeño que en las gargantas apropiadas daría para escribir los mejores versos de ésta primavera.

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