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Carta de un antiguo camarada

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Carta de un antiguo camarada en apuros a causa de los datos demoscópicos. Cada cuatro años y desde hace veinte me envía una misiva con parecidos propósitos y esta vez quiero hacer partícipe de ella a mis verdaderos amigos. Amigo: Ante todo, quiero darte las gracias por todo lo que me has dado; por tu compañía, tu apoyo, tu comprensión y presencia. Por brindarme la oportunidad de tener a mi lado a alguien como tú, en quien confiar, con quien divertirme, con quién soñar... ¿Recuerdas cuándo soñábamos juntos con la revolución? Te pido perdón por todo lo que yo haya podido hacerte, por no ser tan buen amigo como tú; por haber faltado alguna vez en lealtad, ayuda, comprensión o apoyo. En verdad me arrepiento de todos los errores que hayan mermado mucho o poco nuestra amistad, y ten por seguro que fueron inconscientes... ya sabes el pragmatismo por un lado y la hipoteca del chalet por otro nos distanciaron. Tú fuiste siempre algo importante y especial para mí .Y...

Lucha de clases y malversación de fondos semánticos

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“Inteligencia, dame el nombre exacto de las cosas”. Juan Ramón Jiménez U tilizo a Juan Ramón Jiménez como excusa para entablar un diálogo acerca del valor de las palabras, su uso y la propiedad de las ideas. En un juego que se podría encuadrar en la dialéctica o a caso en la más genuina tertulia de cafetín de barrio entablamos una conversación, mi amigo Losada y “Yo” en las páginas de este blog. Él con un cuidado lenguaje expresa sus ideas, su forma de ver una realidad inmediata, meticuloso en las formas y (para mí) conservador y reproductor en las ideas. Yo con un lenguaje pobre en el léxico, irregular en lo morfológico y paupérrimo en lo sintáctico expreso mis ideas, mi forma de ver la realidad inmediata, descuidado en las formas y (para mí) rupturista y revolucionario en las ideas. Visiones no compartidas y formas discrepantes en cuanto a la utilización de la lengua de Cervantes. Un divertimento, un diálogo entre iguales que se me antoja necesariamente útil en tanto...

...en pocas palabras

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PORQUE NO CREO EN EL CAPITALISMO NI TANTITO ASÍ

Horizontes marchitos (3)

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E l silencio era algo que siempre le fue incómodo. Aquella mañana al despertar sintió que además de incomodarlo lo atenazaba entre las sábanas. No ofreció resistencia, cerró de nuevo los ojos y pudo ver como sus manos dibujaban una flor y la depositaba sobre su tumba, aún vacía pero impaciente.

Horizontes marchitos (2)

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Q uiso ahogarse en el olvido, entregó su boca a brebajes, se desnudó en silencio. Deambuló por el pasado queriendo eliminar el futuro. Ayer en el lecho, que pudo ser de muerte, ebrio de tristeza derramó remordimientos y por fin encontró la puerta del abismo. Supo que su castigo era vivir. Hoy sigue lanzando la moneda al aire, busca una respuesta que le sea más benevolente

Horizontes marchitos (1)

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A yer quise saborear la puesta de sol, quise estar cerca cuando cayera el manto de la noche sobre los límites extremos de la isla. Recorrí una distancia considerable hacia el oeste. Salí temprano y fui bordeando, dibujando una espiral, siguiendo la estela de asfalto que oculta los caminos en otro tiempo desandados por Doramas, por hombres y mujeres libres. El coche devoró las distancias. Antes, mucho antes de lo previsto. Y la hora, la hora me la cambiaron como queriendo arrimar el insular espacio a la sombra de las catedrales, meterlo por decreto en la piel de toro, refugio del bárbaro extranjero. Llegué pronto o el sol fue lento. Cuando desperté la luna bostezaba y con desgana iluminaba mi alma pagana, ya a esas horas ebria de dolor y desesperanza. Nota del autor: Hoy no abro el correo, no respondo llamadas, no escucho el buzón de voz. Casi que hoy voy a dormir todos mis sueños. Mañana será otro día.

Sin propósito de enmienda (2)

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Advertencia: El relato que sigue excede con creces el tamaño habitual para este tipo de medio-soporte. Quienes se hallan aficionado a la lectura haciendo kitesurf ratón en mano pueden sufrir de agotamiento antes incluso de intentar tragarse lo que a continuación viene. En lo sucesivo trataré de ser escueto y sobretodo más interesante, lo de escribir mejor no lo prometo. Mejor seguir navegando por el ciber-espacío e incluso salir a tomarse unas cañas con la peña. A yer, mientras daba un vespertino y largo paseo, entré en una librería. Era una de esas casas comerciales donde se vende de todo un poco. Merodeaba entre anaqueles y estanterías, entre mesas repletas de libros y expositores temáticos [...entré por ver, por contemplar el colorido de las portadas y los repletos lomos que contienen títulos, subtítulos, autores, ISBN, EAN, códigos de barras y hasta los precios -son en sí mismos obras completas] Se me acercó un joven vestido con un traje, pretendidamente italiano, gris mare...